miércoles, 20 de enero de 2010

¿Fríos o Calientes?



Quienes han vivido del amor del Reino, ya no están en retraso, más quienes no lo han logrado aún, oren para alcanzarlo, pues Cristo nunca ha estado más lejos de lo que nuestros ojos puedan verlo y nuestros oídos puedan escucharlo.
Si Cristo ha sido Dios, y por lo tanto, vive en cada criatura creada, entonces ¿por qué nadie vive con lo que naturalmente porta?, ¿por qué seguimos viendo a Cristo fuera de nosotros, en las Iglesias, en el mundo, y no nos damos cuenta de que vive dentro de nosotros? Y algunos creyentes a veces se contradicen con esto, pues si creen en Dios, me pregunto ¿Qué hacen confesando sus culpas y sus pecados a terceros si perfectamente pueden cerrar los ojos, hacer una oración, pedirle perdón directamente a Cristo del mal hecho o darle gracias por todo lo que ha pasado en su vida?
Creo que ya es hora de optar. O eligen a un Cristo muerto que esta colgado en la cruz, al cual solo puedo llegar por vía de “terceros”, o vivimos al Cristo vivo, que quema y vive dentro de quienes optan por vivir al Dios que ES y no el que el mundo ha forjado de acuerdo al acomodamiento y parecer de unos pocos.
Entonces le surge a uno la inquietud: ¿no estaremos siendo tibios, y no Fríos o Calientes?: los Fríos a su indiferencia y muerte; los que optamos por el Reino de los Cielos al Cálido espíritu que no quema; y los otros… “A los tibios los vomitaré”, dice Dios.

Sebastián Alvarado M.
Consagrado bajo Sacramento (18 años).

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