Si Cristo ha sido Dios, y por lo tanto, vive en cada criatura creada, entonces ¿por qué nadie vive con lo que naturalmente porta?, ¿por qué seguimos viendo a Cristo fuera de nosotros, en las Iglesias, en el mundo, y no nos damos cuenta de que vive dentro de nosotros? Y algunos creyentes a veces se contradicen con esto, pues si creen en Dios, me pregunto ¿Qué hacen confesando sus culpas y sus pecados a terceros si perfectamente pueden cerrar los ojos, hacer una oración, pedirle perdón directamente a Cristo del mal hecho o darle gracias por todo lo que ha pasado en su vida?
Creo que ya es hora de optar. O eligen a un Cristo muerto que esta colgado en la cruz, al cual solo puedo llegar por vía de “terceros”, o vivimos al Cristo vivo, que quema y vive dentro de quienes optan por vivir al Dios que ES y no el que el mundo ha forjado de acuerdo al acomodamiento y parecer de unos pocos.
Entonces le surge a uno la inquietud: ¿no estaremos siendo tibios, y no Fríos o Calientes?: los Fríos a su indiferencia y muerte; los que optamos por el Reino de los Cielos al Cálido espíritu que no quema; y los otros… “A los tibios los vomitaré”, dice Dios.
Sebastián Alvarado M.
Consagrado bajo Sacramento (18 años).

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