sábado, 20 de febrero de 2010

Cristo, amigo mío

Cristo, mi amigo has sido en esta vida y en anteriores, porque ves en uno de los tuyos un mínimo de entrega.
Loco por Ti y Tú por mí estamos, mi amado Señor JesúsCristo, y es en esta locura que vivo de Tu sangre y de Tu Reino porque en tan poco tiempo de vida he descubierto que no pertenezco aquí.
-Gracias Señor porque cada aliento tuyo es.
-Gracias Señor porque cada aliento Tú  me lo das.
-Gracias Señor porque en cada lucha te siento en mi corazón.
-Gracias Señor por existir en mi vida y controlarla.
-Gracias Señor por simplemente saber que existo.
-Gracias Señor…
 Amén.

El mundo se mueve por el alma, los apegos, el deseo, la avaricia y el poder, y nosotros los jóvenes, lo sabemos. Vemos incoherencias en quienes tendrían que ser nuestros “modelos de vida” y así crecemos. Somos la copia de un modelo social y familiar deforme. Yo sólo veo cómo forma el mundo a las futuras generaciones de acuerdo a un modelo tremendamente subjetivo y personal, lejos de lo que Cristo requiere de esta generación.
Ahora bien, nuestros padres ven a nuestros amigos y de alguna forma “huelen” cómo son, y nos ayudan a ver si son buenas personas o no. Y pienso… ¿existirá el amigo ideal? ¿Acaso algún día tendré o seré ese amigo perfecto? Pero un día, sin darme cuenta, abrí los ojos y me vi sumergido en una realidad que algunos añoran: ¡Cristo es ese amigo perfecto! Y claro, puede sonar como un eslogan religioso, que invita a ser buenas personas a los jóvenes, pero que no logran conducirlos a vivir lo que he vivido en éste último  tiempo… La Verdadera Amistad con mi Dios.
La conciencia es la clave de todo. Uno no puede amar -y menos relacionarse- con alguien que no conoce. Todo parte en la oración. Ese momento de intimidad en paz con Cristo que te deja con una sensación de: ¿Cómo podría estar triste si tengo a un Dios que está en mí todo el día?
¡JOVENES!, no seamos cobardes y tratemos, con todo el ímpetu que nos hace vibrar, que Cristo sea nuestro amigo. Un amigo que te declara Su amistad, Su honestidad y Su Amor para que tú lo escuches y sepas amar. 
 ¿Quién nos puede guiar? Y  la respuesta, al menos para mí, es obvia: Cristo. La única forma de caminar tranquilo por esta vida es Él. Y déjenme decirles,  jóvenes compañeros, que Él entrega todo lo que necesitamos. Entonces… ¿podríamos sentirnos solos?
Este es un llamado a la fe y a la relación personal con quien nos conduce y nos enseña a caminar. Ya basta de pensar que tenemos que depender de alguien de este mundo para comunicarnos con Dios y confesar nuestras faltas en el rincón de un confesorio, sino que reconocer que Cristo esta más vivo que nunca en cada espíritu, y que con una sola oración Él puede quemar todo lo malo que nos rodea y darnos una visión correcta de las cosas. Porque después de todo y a pesar de lo poco que hemos vivido, uno se da cuenta de que realmente Cristo es más que un cuento de hadas, sino que un Dios consciente y activo que ayuda al humano a poder cumplir la Voluntad del Padre y ser ángeles o guerreros en los Cielos que él comanda.
Arriba el ánimo y arriba el espíritu, que el mundo intenta con ansias derrocar esa alegría que a muchos nos sobra... ¡No se lo permitamos!

Sebastián Alvarado
Consagrado Bajo la Ley de Cristo.

Sobre Arrepentimiento y Perdón

Para poder entablar una conversación sobre el arrepentimiento y perdón el primero paso que se debe dar, y nunca dejar de lado es concebir que el arrepentimiento, que Cristo Dios nos enseña, no es sólo hacia uno mismo o hacia la persona afectada, sino que el arrepentimiento que transforma y que Cristo nos pide es hacia él, no es por los efectos, si no que por las causas, porque es en las causas que Cristo purifica.

Por tanto: Arrepentimiento es una toma de conciencia ante Cristo de causas indignas que producen efectos impuros o aberrantes. Al ir a las causas podremos extirpar de la raíz lo que nos hace actuar hoy erradamente, dándonos la paz y la armonía que necesitamos para avanzar limpios en este Camino de purificación y entrega.

 Esta paz y armonía solo se consigue a través de la relación personal con Cristo, y en la oración diaria, la cual siempre llena de luz y claridad a la persona dejándola en grado de poder tomar conciencia de los errores cometidos. Sin embargo será el Perdón el que realmente cerrará y sanará definitivamente con los hechos, pensamientos y causas pasadas. Esta es una de las claves que Cristo nos da. No como el mundo las conoce, sino que desde un espíritu despierto y actuante, y cualquier deformación o mal hecho a otros, es mácula para el espíritu vivo que Cristo despertó.

Esto se puede ver claramente en el siguiente testimonio:

Hace unos días atrás, vino a mí una persona que estaba en un estado depresivo. Preocupada por ese estado, sostuve una conversación tranquila y calmada con ella, y le manifesté lo que es el Arrepentimiento y Perdón, para así ayudarla a superar su malestar. Le propuse que se revisara a si misma, pero debía ser una reflexión profunda, para buscar las verdaderas causas de su estado. Al darle este conocimiento, la persona quedó meditando acerca del tema y enseguida se produjo en ella una calma que no había conseguido en días, demostrando así que las herramientas entregadas por Cristo a través de las palabras del espíritu que me vive, habían causado efectos en ella.
  
Rebeca Molina.
Consagrada bajo la Ley de Cristo.

Poema: "CUANDO ME TOCAS".

Si Tú me consideras, ya estoy rendida a Ti,
si Tú me tocas, ya soy bendecida por Ti,
porque Tú Espíritu es suave y calma al mío,
es dulce y llena de goce mi alma.

¡Anda todo el día pensando en Ti!,
hablando contigo, y Tu voz se recarga
cada vez más en mí,
y yo recurro a ella para iniciar tu ansiado alojo.

Siento que me llenas y no hay vacío que Tú no puedas llenar.
Mi soledad la comparto contigo,
Tú eres Bienestar, Claridad, Voluntad, Obediencia para seguirte,
y para amarte, ya no como antes,
sino que a través del espíritu que has puesto
para que me seduzca, y yo sea tu esposa espiritual…

Vine a Ti para permanecer en espíritu
porque Tú ya me amabas y yo te buscaba…
para trascender a la verdadera Vida que Tú me das,
y que yo requiero para seguir viva espiritualmente.

¡Oh Señor! ¡Oh Señor!
considerada estoy por ti
porque Tú justificas todos mis actos
de amor hacia lo Celeste.

Me quebrantas el alma y me traspasas en espíritu,
y yo me pongo alegre,
y a la vez, espiritualmente emocionada
de que Tú alojes en mí.

¡Ya siento! ¡Ya siento!
Tú presencia en mí,
¡es tangible! ¡es tangible!
Tú Reino vive en mí.

No me apartes nunca,
porque muerta estaré lejos de Ti.
Tú eres la Vida que os siempre quise tener a mi lado,
Esposo amado.

Todo mi cuerpo exclama por Ti.
Toda mi alma suspira por Ti.
Todo mi espíritu se une a Ti.
¡Esa es vuestra esposa que rendida esta a ti¡


TU HIJA YASNA.